30.8.16

Omisiones clave

Germán Alarco

(Diario Uno, 26/8/2016, p.9)

La presentación del Presidente del Consejo de Ministros de la semana pasada tuvo varias omisiones importantes. Llamó también la atención por su reducido énfasis en concretar las tres palabras clave mencionadas por PPK al inicio de su discurso de 28 de julio: igualdad, equidad y fraternidad. Hubo algo relativo a la igualdad, muy poco a la equidad y nada a la fraternidad. Asimismo, ignoró el tema de la reforma de la estructura del Estado, en particular del Poder Ejecutivo; circunscribió el tema de lo financiero a la constitución de una comisión de expertos para proponer alternativas con relación a los sistemas de pensiones; la mención a la diversificación productiva y la ciencia, tecnología e innovación fueron totalmente marginales, entre otros elementos.

Es correcto acercar el Estado al ciudadano, pero una gestión eficaz y eficiente requiere de una maquinaria integrada y articulada que responda a objetivos. La integración de la función de formalización al Consejo Nacional de Competitividad o la mejora del programa Servir son propuestas insignificantes respecto a la magnitud de los cambios que deberían realizarse. De partida el planeamiento estratégico no existe. Sin este no hay rumbo y dirección clara. La hipertrofia del MEF resta importancia a los otros sectores administrativos. Estos sectores administrativos reflejan estructuras e inercias del pasado que deben ser reorientados de acuerdo a los nuevos retos. Se han creado a partir de los ministerios numerosas islas autónomas o semiautónomas que traslapan, dispersan y multiplican esfuerzos y recursos; que complejizan la toma e implantación de decisiones.

En el discurso inaugural de PPK se habló de la creación del programa Tu Empresa para permitir el acceso al crédito formal a menores costos financieros. Ahora no hay mención alguna a este; soslayando que la diferencia entre las tasas de interés activas y pasivas (spread bancario) del Perú es históricamente de las más altas de América Latina sólo superadas por el Brasil y compitiendo con el Paraguay. En el discurso también se olvidó presentar mayores detalles de los programas de desarrollo productivo con impactos locales orientados hacia la economía rural.

La extrema desigualdad no importaría a este gobierno. No hay preocupación alguna por la excesiva concentración en los diversos mercados, de la propiedad de la tierra o de las prácticas que limitan la libre competencia que requerían fortalecer Indecopi. Tampoco les interesa el poder de compra de los ingresos de los trabajadores. Por último, de la estrategia de diversificación productiva quedó muy poco. Ahora se trataría de un nuevo programa para la diferenciación de la oferta exportable (¿?). En lugar de avanzar mejorando lo que teníamos, estamos retrocediendo.

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