5.9.16

No + AFP


Germán Alarco
(Diario Uno, 3/9/2016, p.14)

En el decano de la prensa nacional debieron estar ansiosos por cortar la entrevista que hicieron la semana pasada al ex presidente de Chile, Sebastián Piñera. El ex presidente dijo varias cosas interesantes como la de que no podemos quedarnos en una agenda del pasado, cuando se negó a colocar nota a la gestión de M. Bachelet (“mucho menos estando en el Perú”), privilegió el tema de reducir las desigualdades y señaló que su propuesta para resolver las pensiones requiere de la contribución de cuatro grandes actores: empleadores, trabajadores, Estado y AFP. Plantear que este tema compete al Estado y a los empleadores sería una herejía aquí. A la par de estas declaraciones en ese país se llevó a cabo una gran movilización nacional que involucró a cerca de un millón y medio de personas contra su actual sistema de pensiones basado en las AFP. Tenemos mucho por aprender de Chile en este tema.

Desde setiembre de 2015 circula el informe final de la comisión asesora presidencial sobre el sistema de pensiones de Chile. Este documento es el resultado del aporte de 25 expertos nacionales e internacionales convocados desde abril de 2014. Tiene 245 páginas, incluyendo propuestas y recomendaciones específicas aprobadas por la mayoría de sus miembros y tres propuestas globales: A, B y C apoyadas por 12, 11 y un experto. Todas son interesantes y muchas revolucionarias respecto de lo que se plantea y discute en nuestro país. Quizás por esa razón aquí el documento no ha sido difundido por los poderes mediáticos.

Mientras la nueva titular del MIDIS señaló que Pensión 65 llegó a su máximo de cobertura, allá la mayoría habla de fortalecer y ampliar el sistema de pensiones solidarias. Mientras aquí populacheramente se elimina a los trabajadores independientes allá se insiste en mantener su obligatoriedad. También se propone establecer una nueva cotización previsional a cargo del empleador del 4% y una fracción de esta deberá destinarse a un fondo solidario. Hay que elevar las multas a los empleadores que no traspasen las cotizaciones al sistema; establecer subsidios para el empleo de personas mayores; desarrollar instrumentos de inversión que puedan beneficiar a la mediana y pequeña empresa y eliminar las tablas de mortalidad diferenciadas por sexo, entre otros elementos destacables.

Las propuestas globales son relevantes. La A mantiene las bases actuales, pero fortalece el sistema solidario eliminando diferencias por sexo y creando una AFP estatal. La B se parece a la propuesta de la izquierda peruana: pensión no contributiva, sistema público solidario para aportantes de menores ingresos y capitalización individual sobre umbral específico. Aún la opción C que plantea un reparto puro sobre las aportaciones realizadas suena interesante.

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