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3.11.14

A Basic Income Policy For Peru: Can It Work?

María Amparo Cruz-Saco

El presente artículo analiza el concepto de "renta básica" y evalúa sus ventajas y desventajas. La "renta básica" es un viejo concepto en la literatura económica - también conocido como "impuesto negativo". Recientemente, esta propuesta ha vuelto a tomar vigencia como instrumento para combatir eficazmente la pobreza. El pago de un ingreso mínimo universal a todos los miembros de una comunidad tendrá un importante impacto sobre la reactivación económica, empleo y ampliación del mercado. El impacto sería no trivial en los sectores pobres y el instrumento podría diseñarse de tal manera que no se pague beneficio alguno a preceptores de ingresos medianos y altos. El artículo incluye una simulación del costo fiscal de una renta básica a población vulnerable específica. La conclusión principal es que en un país como el Perú, la introducción de este beneficio debería ser gradual y basarse en un incremento sustancial de los ingresos fiscales. Se debe prestar atención a este instrumento en vista de que puede tener un impacto significativo para reducir la pobreza e incrementar tanto la equidad como la cohesión sociales.

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Solidaridad intergeneracional

María Amparo Cruz-Saco

Intergenerational solidarity (IG) is an intentional connection between two or more persons of different age groups. As will be explained and illustrated in this volume, their bonding reflects personal wishes and material goals, emotional bonds and rational justifications, altruism or self-interest, care giving and care receiving. The study of IG solidarity requires a genuine interdisciplinary approach that can enable the intersection of professional expertise in related disciplines including anthropology, demographics, economics, geriatrics, social psychology, and sociology. This chapter provides an entry point to this study. The goals of the chapter are the following: First, to investigate the meaning of intergenerational solidarity, its dimensions and evolution; second, to review the evolution of theoretical perspectives and the establishment of an independent field of IG studies; third, to present a simple model that can be used to assess the complex connections between cultural values, institutions, demographic and socio-economic dimensions, and how societies use private and public arrangements to provide care to children and older persons; and finally, to highlight current trends that affect and/or can be affected by IG solidarity.

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23.10.14

El Sistema Previsional del Perú: diagnóstico 1996-2013, proyecciones 2014-2050 y reforma

Autor(es): Maria Amparo CRUZ SACO OYAGUE, Maria Alejandra ZEGARRA DIAZ, Luis Bruno SEMINARIO DE MARZI, Carla MORENO PANIZO, Juan Jorge MENDOZA PEREZ
Año: 2014

Este documento resume los resultados de un proyecto de investigación sobre el sistema previsional en el Perú. Además de los autores del documento, el proyecto ha contado con la activa colaboración de Ana María Vidal, Pilar Contreras y Carlos Cabala.

El objetivo de la investigación ha sido estudiar el desempeño del sistema previsional entre 1996 y el 2013, proyectar su evolución hasta el 2050 y plantear lineamientos de una posible reforma previsional. El presente resumen tiene tres partes principales. En la primera se realiza un diagnóstico del estado de las pensiones en nuestro país tanto en el sistema privado como en el público. Este diagnóstico comprende, entre otros temas, una evaluación de los cambios en la legislación previsional de 1992 que dio origen al sistema privado, un análisis de la cobertura, las tasas de reemplazo, y las rentabilidades de los fondos previsionales. En la segunda sección, se realiza una proyección del número de jubilados, el tamaño de los fondos previsionales, la población con pensiones y la rentabilidad previsional hasta el 2050. Las proyecciones asumen tasas rápidas de crecimiento del sector moderno de la economía. La conclusión central de las dos primeras secciones es que nuestro sistema previsional es ineficiente, tiene una baja probabilidad de incrementar apreciablemente la cobertura en los siguientes 36 años, y presenta, además, un conjunto de inequidades en la asignación de los beneficios previsionales. A la luz de estas conclusiones, la tercera sección esboza unos lineamientos generales de reforma del sistema previsional en el Perú.


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29.9.14

¿Por qué transferiste tu posible ahorro previsional a las AFPs?

María Amparo Cruz-Saco

Las pensiones de jubilación son en promedio un poco menos de mil soles en el sistema privado de pensiones (SPP). Este sistema ha jubilado 75 mil personas desde 1993. En la ONP, que paga pensiones a medio millón de personas (incluye jubilación, sobrevivencia e invalidez), el promedio es 670 soles, que se ubica casi al medio entre la pensión mínima, 415 soles, y la máxima, 857 soles. Las personas mayores de 65 años que califican como “extremadamente pobres” reciben 250 soles bimensuales a través de Pensión 65. Este grupo incluye 380 mil personas y se adicionarán 50 mil este año, anunció el Presidente Humala en su discurso de 28 de julio. 

En el SPP, las pensiones dependen de la edad de jubilación - 65 años, sin embargo existen programas que permiten la jubilación anticipada, la remuneración asegurable, la densidad de cotización, la rentabilidad de la cuenta individual de capitalización (CIC), el estado de salud del afiliado que tramita su pensión de jubilación, el grupo familiar, las tasas de mortalidad utilizadas por las AFPs y compañías de seguros, las tasas netas de rentabilidad proyectas, la modalidad de jubilación (retiro programado a cargo de la AFP o renta vitalicia vendida por una compañía de seguro autorizada), y desde luego, el costo de sepultura de la persona en cuestión. Esta se deduce del ahorro previsional antes de calcular la pensión. Es comprensible que hasta un economista desfallezca cuando reciba el paquete de información sobre cuál será su pensión – en promedio, ni el 40% de sus ingresos durante su vida activa. 

A modo de aproximación, los representantes del SPP suelen decir que la pensión mensual será alrededor del .05% del saldo en la CIC. Así, si el saldo es 150 mil soles, la pensión mensual podría ser alrededor de 750 soles. Dicho sea de paso, si una persona está desempleada y el saldo en su CIC no alcanza para una pensión referencial que sea por lo menos igual a 750 soles, la remuneración mínima vital (RMV), puede retirar la mitad de su saldo inmediatamente. 

Lo que muchas personas no saben, es que para obtener una pensión en la ONP, el afiliado debe haber cotizado veinte años. En el caso de la ONP, la pensión es un beneficio definido que es un porcentaje de la remuneración asegurable. La obligación de demostrar la cotización recae únicamente en el afiliado. Ello genera enormes costos transaccionales para trabajadores quienes por distintas razones carecen de la prueba por escrito y demandan el pago de su derecho adquirido al finalizar su vida activa. 

¿Cuáles son las inequidades garrafales de las pensiones? Para simplificar, enunciaremos cuatro. En primer lugar, el SPP no tiene una pensión mínima, gran elemento ausente del pilar privado. En segundo lugar, en el pilar público aún hay un número que puede oscilar entre 200 mil y 350 mil beneficiarios que están cobrando la cédula viva, es decir, pensiones equivalentes al 100% de los sueldos recibidos durante la vida activa.  Es el caso de miembros del congreso, magistratura, fuerzas armadas, altos directivos de empresas estatales (aún después de privatizadas) y sus beneficiarios, entre otros. En tercer lugar, la onerosa prueba de afiliación y cotización a la ONP recae en el trabajador. En cuarto lugar, si se calculara el elevadísimo costo que el trabajador pagó con el sudor de su frente a las AFPs para que “le administren” su CIC durante su vida activa y éste se adicionara al valor de su ahorro, su pensión sería superior con creces!  Por qué tuvo que transferir el trabajador la riqueza de su propio trabajo a las AFPs?

12.9.14

Una Propuesta de Reforma del Sistema Previsional



María Amparo Cruz-Saco

Juan Mendoza

Bruno Seminario


Nuestro sistema previsional es un fracaso. Tres de cada cuatro personas no reciben pensión. La pensión promedio, como fracción del ingreso, es 40% en el sistema privado y menos del 30% en el público. Las comisiones son tan elevadas que la rentabilidad de las administradoras privadas de pensiones (AFPs) es más de cuatro veces la de los fondos que administran desde el 2000. Y, decenas de miles de aportantes a la ONP jamás reciben pensión alguna.

Hay dos errores estructurales en el diseño del sistema previsional. El primer error es la pretensión de financiar las pensiones con impuestos a la planilla en un país en que más de dos tercios del empleo es informal. Además, muchos trabajadores transitan regularmente entre la formalidad y la informalidad lo que los hace cotizantes eventuales. Por ejemplo, los cotizantes de las AFPs son menos de la mitad de los afiliados. Peor aún, al ahondar las distorsiones en el mercado laboral, el esquema contributivo actual constituye un obstáculo fundamental a la formalización laboral.

El segundo error es el ahorro forzoso sin evidencia que respalde la hipótesis que las personas no ahorran para su vejez. Hemos diseñado un sistema copiando la idea que hay que obligar a los trabajadores a hacer lo que es bueno para ellos. Si forzamos a las personas a ahorrar ¿por qué no forzamos a las empresas a invertir? Asimismo, el economista estadounidense Ehrlich presenta evidencia que el ahorro forzoso en Europa ha contribuido a la desintegración de la familia al reducir la fertilidad y los matrimonios, y aumentar los divorcios.

A estos dos errores fundamentales se une una regulación asfixiante que ahoga la iniciativa y la competencia entre las AFPs. Ejemplo prístino es el intento de reducir las comisiones a través de la subasta de los nuevos afiliados, como si los trabajadores fuésemos “encomendados”.

Sugerimos una reforma sobre la base de dos elementos esenciales. En primer lugar, proponemos la creación de una pensión universal no contributiva para todas las personas de más de 65 años, financiada con los impuestos del gobierno central. Las razones de la pensión universal son garantizar un mínimo nivel de ingresos para los adultos mayores y la ausencia de un mercado de anualidades desarrollado. En segundo lugar, proponemos la eliminación de los aportes obligatorios que hoy gravan las planillas formales. Bajo supuestos conservadores, podríamos pagar una pensión universal de alrededor de 200 soles mensuales sin que haya efecto negativo, en neto, sobre las cuentas fiscales. En particular, los aumentos en la base tributaria debido a la eliminación de los aportes forzosos y de Pensión 65, como programa de inclusión social, permitirían financiar la pensión universal. Los detalles del cálculo están aquí.

Como consecuencia de la reforma, las personas tendrán la libertad de elegir dónde y cómo ahorrar, y los mercados financieros responderán. Esta reforma no supone la disolución de las AFPs o de las cuentas individuales. Las AFPs continuarán administrando los fondos acumulados a la fecha y los nuevos aportes que las personas elijan realizar. Eso sí, proponemos que las personas tengan la libertad de utilizar sus aportes como garantía en la adquisición de inmuebles o para la obtención de préstamos. Se respetarían las obligaciones adquiridas por la ONP pero no se recibirían nuevos aportes.

Esta sería una reforma eficiente, solidaria y fiscalmente responsable. Dejemos de construir castillos en el aire y de vivir de espaldas a la realidad.

El Comercio,  12 de setiembre de 2014.