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18.4.16

Reivindicando a Prebisch

Jurgen Schuldt
La Insignia. Madrid, 27 de marzo del 2007.
(http://www.lainsignia.org/2007/marzo/econ_009.htm)

No hay político, periodista o economista liberal que no culpe del atraso y subdesarrollo de América Latina durante el periodo de postguerra (entre 1945 y 1980) a la ‘industrialización por sustitución de importaciones” (ISI). En tal sentido le achacan todos nuestros males a las (supuestas) sugerencias de política económica de Raúl Prebisch (1901-1985) y, consecuentemente, al pensamiento cepalino primigenio. Se sigue argumentando que proponían un proceso de industrialización a partir de la adopción de políticas populistas, estatistas y autárquicas, las que impidieron aprovechar las ventajas del comercio internacional, tal como lo hicieran tan exitosamente los Tigres Asiáticos. Esta idea fue muy generalizada y, desafortunadamente, sigue vigente. Lo que se debe, entre otras varias razones, al hecho de que cada vez son menos los que consultan los textos originales de los autores ‘clásicos’. Por lo que generalmente basan sus opiniones en segundas fuentes, en economistas contemporáneos que muy a menudo ofrecen interpretaciones simplistas e ideológicamente sesgadas. Si bien los juicios de valor son inevitables en las ciencias sociales, contra la opinión de su pretendida neutralidad-objetividad según los ortodoxos liberales, ello no da derecho a deformar las ideas de otros por conveniencia política, recurso fácil y muy común en nuestro medio.

Para rebatir la leyenda de que Prebisch fue un intervencionista empedernido y un exagerado defensor de la ISI, citaremos sus trabajos de hace cincuenta años, cuando asume la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), si bien sus trabajos posteriores son mucho más sofisticados. Para comenzar, don Raúl fue muy claro al señalar que “la industrialización de América Latina no es incompatible con el desarrollo eficaz de la producción primaria. (...). Necesitamos una importación considerable de bienes de capital y también necesitamos exportar productos primarios para conseguirla” (1950/1961: 2). Más aún, señalaba explícitamente que no se debe sobreconcentrar los esfuerzos en el desarrollo de la industria manufacturera. De ahí que para él la industrialización y el progreso técnico en la producción primaria fueran aspectos complementarios de un mismo proceso, “en el que la industria juega un rol dinámico, no solo porque induce el progreso técnico en las actividades primarias y en otras, sino también en nuevas actitudes estimuladas por el desarrollo industrial” (ibid.; n.s.).

Prebisch era muy consciente que en ese proyecto tampoco se podía descuidar el desarrollo agrícola, como cuando se refiere a su propio país, Argentina: “Este país ha seguido una política muy errada al tratar de estimular la industrialización en detrimento de la agricultura, en vez de promover un crecimiento balanceado de ambos”; en que, incluso postulaba el “incremento de las exportaciones por medio de la mecanización y otros avances técnicos en la agricultura” (ibid.), asunto de gran actualidad para el Perú. Por eso también reconoció que la protección de la industria debía tener límites cuantitativos y temporales estrictos. Reconociendo los problemas concretos que afrontaban ya entonces ciertos países de la periferia, advertía que “en algunos casos la protección indiscriminada y masiva ha llevado a un punto muy distante del óptimo, en detrimento de las exportaciones y el comercio internacional” (1959: 265). Sabía muy bien que la industrialización de la periferia solo debía llevarse a cabo hasta cierto punto, por lo que insistía en que debía evitarse que “se exagere en tal forma el desarrollo industrial, que la actividad agrícola se vea privada de los brazos que necesita para seguir aumentando las exportaciones” (1950/1961: 18).

Asimismo, era muy claro en el sentido de que la Industrialización, como la concebía entonces Prebisch, no implicaba la sustitución de importaciones de todas las mercancías previamente importadas, como generalmente se conciben sus planteamientos, sino que muy bien podía consistir también en un proceso de promoción de exportaciones industriales, como lo ha vuelto a recordar recientemente su célebre colega Hans W. Singer (1910-2006).

Para llevar a cabo la industrialización en América Latina, Prebisch se oponía a la devaluación del tipo de cambio y a los impuestos a la exportación, privilegiando más bien los aranceles (‘flat’) o la concesión de subsidios en el marco de una “selección de ganadores”. La nueva concepción desarrollista de la CEPAL (véase: ‘Transformación Productiva con Equidad”, 1990) también es muy clara al respecto, cuando distingue entre la ‘competitividad espuria’, que se logra artificial y engañosamente con devaluaciones del tipo de cambio y reducción reales de las remuneraciones, y la ‘competitividad auténtica’, que se alcanza con la innovación, la educación, las cadenas productivas y el progreso técnico.

El gráfico que acompañamos a este texto ilustra los niveles de ‘apertura’ (cociente resultante de la suma de las exportaciones e importaciones entre el Producto Interno Bruto) durante los últimos cincuenta años en el Perú (promedio: 26,6%). De donde se puede colegir que la economía peruana siempre ha estado relativamente abierta, incluso durante los procesos de ISI, cuando –de paso sea dicho- nuestra economía creció a ritmos más elevados y más equitativos que durante las últimas dos décadas de liberalismo exodirigido. Se olvida –ingenua o interesadamente- que la ‘cerrazón económica’ –en la práctica- fue mínima y muy selectiva y se centró básicamente en bienes finales y materias primas industriales sencillas, cuando nuestras economías en realidad eran muy ‘hospitalarias’, tanto para las importaciones de materias primas y equipo, como sobre todo para la inversión extranjera de exportación primaria y de ensamblaje. De manera que el Perú, al igual que el resto de América Latina, en el proceso de ISI jamás llegamos a los extremos de cerrazón característicos de Albania (en su momento) o Corea del Norte, como parecen sugerirlo tan ligeramente los economistas ortodoxos.

En pocas palabras, los planteamientos de Prebisch -incluso los primigenios- fueron bastante más sofisticados y equilibrados en términos de estrategia de desarrollo capitalista de los que sus interesados exegetas liberales piensan: contemplaba la necesidad de combinar la expansión de las exportaciones primarias y de un desarrollo agrario tecnificado, así como el fomento de exportaciones ‘no tradicionales’, todo ello en el marco del denominado ‘desarrollo hacia dentro’, en contraposición al fracasado ‘crecimiento hacia fuera’. De manera que, si hubiéramos seguido las recomendaciones de Prebisch seguramente nos habríamos convertido, si no en Tigres, por lo menos en los Pumas de este continente.

Fuente: Gestión, marzo 7, 2007; p. 15.

9.11.15

TLC Perú-EEUU: Desigual Intercambio


Jurgen Schuldt

Han transcurrido más de seis años desde que se iniciara efectivamente –en febrero 2009- nuestro Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU, por lo que vale la pena presentar unos datos muy generales para evaluar sin mayores sofisticaciones algunas de las consecuencias que ha contraído para el Perú en materia de comercio exterior. También es un ejercicio útil en vista de la inminente aprobación del TPP, porque desafortunadamente en el país se firman acuerdos de libre comercio (recordando que se da prioritariamente entre oligopolios) sin mayores estudios de factibilidad, que deberían evaluar con quien conviene hacerlo y en qué condiciones.

Limitándonos únicamente en el comercio de bienes (en materia de servicios siempre tenemos las de perder), podemos observar –véase el gráfico I- que los resultados no son para nada halagüeños. Durante los años anteriores al inicio del TLC teníamos un superávit comercial, año a año del 2003 al 2007 y un leve déficit en 2008, especialmente desde que se puso en vigencia el ATPDEA (vigente del 6 de agosto 2002 hasta el 30 de enero 2009). En esos seis años, el exceso de exportaciones sobre importaciones a favor del Perú alcanzó un promedio nominal anual de US$ 1.416 con EEUU. 

Pero, una vez que se puso en marcha el TLC los números pasaron a ser cada vez más negativos para nuestra balanza comercial (2009-2014), alcanzando un promedio anual de - US$ 2.140 millones nominales. Estos resultados no parecen ser accidentales o atribuibles a alguna otra variable desconocida, si bien las tendencias del tipo de cambio real ha jugado un papel importante, así como la leve recuperación económica de EEUU.

De manera que, aunque solo sea con una pizca, hemos contribuido a la lenta recuperación de la economía estadounidense, ya que tuvieron un excedente de exportaciones sobre sus importaciones de bienes con nosotros; el que llegó a los US$ 4.000 millones en 2014. Aunque es cierto que EEUU ha logrado reducir en algo (- 10,1%) su impresionante déficit comercial externo con el resto del mundo, de US$ 808.762 en 2007 a US$ 727.153’ al 2014, respectivamente .

Gráfico I

Una visión temporal más precisa –mes a mes- de la evolución del resultado neto del comercio de bienes entre ambas naciones puede observarse en la Tabla II, la que nos lleva hasta mayo de este año. A excepción de tres meses en que se muestra un superávit a nuestro favor, en los restantes 68 meses (hasta mayo 2015) el superávit fue para la economía estadounidense. 

En lo que va del presente año 2015, para el que ya tenemos datos hasta agosto, el déficit comercial del Perú se acumuló por US$ - 2.680 millones, como consecuencia de una caída notoria, tanto de las exportaciones, como de las importaciones (Xs = 3.256’; Ms = 5.935’). Si, a partir de esos ocho meses, proyectamos los valores a todo este año, tendremos que nuestro déficit comercial con EEUU ascendería a US$ -4.022 millones (Exportaciones: US$ 4.884‘; Importaciones: US$ 8.906‘).

Gráfico II 

La pregunta es si ello se debe a que nuestros exportaciones no crecieron o no lo hicieron lo suficientemente y que nuestras importaciones aumentaron en exceso para llegar a resultados tan negativos. El Gráfico III nos da las respuestas a estas dos cuestiones.

Nuestras exportaciones crecieron poco, mientras que lo que importamos se expandió a ritmo acelerado. Así, en los seis años anteriores al TLC el promedio anual de nuestras exportaciones fue de US$ 28.195 millones, del 2009 al 2014 alcanzaron los US$ 36.693’, lo que equivale a un incremento de apenas 30%. Las importaciones, por su parte, crecieron 155%, pasando de US$ 19.439’ a US$ 49.533’, respectivamente.

Como porcentaje del total de las importaciones de EEUU, las exportaciones peruanas pasaron de 0,27% en 2007 a 0,26% en 2014, cuando los artífices peruanos que negociaron el TLC aseguraban que ello permitiría precisamente penetrar con creces el “gigantesco” mercado estadounidense. Por lo que parece que nuestros exportadores no estuvieron a la altura de las supuestas buenas oportunidades que se presentaron en estos últimos años. Mientras, el porcentaje de nuestras importaciones de sus exportaciones se mantuvieron constantes en 0,36%, comparando ambos años.

El ejercicio que hemos presentado aquí vuelve a confirmar las conclusiones a las que llegáramos en años anteriores, tan cuestionados por los más diversos comentaristas que creen a ojos cerrados en cualquier acuerdo de “libre” comercio (Ver Nota 1). Y hoy en día, que tanta tinta se está gastando en publicitar las maravillas que nos ofrecería la firma del acuerdo-TPP (que se realizará, en el mejor de los casos, en el primer trimestre del 2016) se vuelve a repetir la letanía. Nuevamente se relaciona ese múltiple supermercado libre con los supuestos beneficios que obtendríamos con los “enormes mercados” que se nos abrirían con él (no existiendo estudios oficiales conocidos al respecto). Se olvidan quienes eso afirman que los países con los que nos relacionaremos tienen una mayor productividad y menores costos laborales, con lo que será dudoso ganar mayores campos en los prometidos megaespacios para incrementar nuestras exportaciones. Interesantemente, como en el caso de la propaganda inicial pro-TLC con EEUU, siempre sólo se hablaba de éstas, sin considerar las importaciones y mucho menos las otras componentes de la balanza de pagos (sin hablar de las otras triqueñuelas que se filtraron en el acuerdo).

Gráfico III

Añadimos que, si tomamos el promedio de cada sexenio para evaluar el porcentaje promedio que nuestras exportaciones a EEUU representaron respecto al total de nuestras exportaciones (X a EEUU/X totales Perú), tendremos que para el periodo pre-TLC (2003-2008) eran del 28,0%, mientras que posteriormente cayeron a 15,4% en el sexenio inicial del TLC (2009-2014). En el caso de nuestras importaciones de EEUU respecto al total de importaciones (M de EEUU/M totales Perú), sucedió lo contrario: subieron del 20,9% al 22,4% del primer al segundo periodo sexenal. Una vez más se constata que EEUU ha ganado terreno exportándonos sus bienes, mientras que nosotros hemos perdido espacio para llegar con nuestras exportaciones al mercado estadounidnnse (respecto a las dirigidas al resto del mundo. 

Lo que llama poderosamente la atención es que durante los últimos 20 meses, cuando el tipo de cambio real bilateral (del S/. con el US$) se ha ido devaluando drásticamente, ni las exportaciones crecieron, ni las importaciones se contrajeron como habríamos esperdo (compárese los datos del Gráfico IV con el del año 2014 en el ’Anexo’).

Gráfico IV: INDICE DEL TIPO DE CAMBIO REAL BILATERAL, ago 2010 – jun 2015 (Base: 2009=100)

Nótese que, a juzgar por los resultados que se prometían, no estamos afirmando que todo déficit comercial sea dañino, como lo querría la Escuela Mercantilista de antaño. Pero sí resulta preocupante cuando  ampliamos la mira y contemplamos nuestra balanza comercial con todas las economías del mundo. Nos permitirá recordar que, ya al margen del TLC, durante todos los once años anteriores (2003-2014), gozamos de superávits, los que –en términos promedio anuales- llegaron a sustanciales US$ 5.150 millones. En algunos años llegó a rebasar los US$ 8.000’, como en el bienio 2006-2007 y hasta a más de US$ 9.000’ en 2011. 

Detallando los rubros de nuestras importaciones a dos dígitos (Ver Tabla I), nos encontraremos con algunas sorpresas, ya que –contra toda expectativa- esas adquisiciones en poco contribuyen a incrementar la productividad de nuestra economía, ni la agropecuaria, ni la industrial. La importación para la minería es impresionante y crece a ritmo acelerado, como debe ser, tratándose de una actividad que requiere tecnología de punta. Pero entonces que no se nos diga que los mineros compran cada vez más maquinaria (supuestamente de las pequeñas y medianas empresas del sector metal-mecánico) en el mercado doméstico. Seguro: hay espacio para la compra de algunos chassis de pequeños camiones, llantas y equipo de baja intensidad tecnológica, pero el grueso viene de fuera y no genera una cadena sólidamente integrada –con encadenamientos hacia adelante y atrás en un esquema en torno a la minería- que permita estimular sostenidamente la producción industrial nacional y, mucho menos, nuestra competitividad internacional.

Tabla I:

Detallando un aspecto del cuadro anterior, lo que importamos de EEUU, se tiene que del primer rubro (Alimentos), la importancia que tienen el maíz (US$ 485’) y el trigo (US$ 165’; en 2013: US4 205’), que representan el 62% del ramo. En lo que a los insumos se refiere, el petróleo y derivados ascienden a más de US$ 2.720’, equivalentes al 57%; y le siguen materiales plásticos y químicos (US$1,040’ = 22%). En el campo de la maquinaria y equipo, las principales importaciones fueron para la industria (US$ 630’) y para la minería (US$ 501’), sorprendentemente bajas; valores similares tuvieron los vehículos (US$ 630’), las computadoras y anexos (US$ 622’) y los celulares (US$ 242’).

Por supuesto que nuestra balanza comercial por concepto de “servicios” con EEUU son aún peores para nosotros (desafortunadamente no disponemos de datos sobre este rubro clave), con lo que nuestra balanza externa en cuenta corriente con EEUU es aún mayor que la balanza comercial que venimos teniendo con ellos, gracias al TLC.

Finalmente, aunque sólo disponemos de datos hasta el año 2012, también es evidente que EEUU invierte más en el Perú de lo que nosotros realizamos allá. Es así que el stock acumulado de inversiones estadounidenses  llegó a US$ 10.900 en 2012, habiendo aumentado en 21,4% desde 2011, especialmente concentrado en el sector minero. Nuestra IED en EEUU ha llegado a US$ 122 millones en 2012, habiendo caído en 48,1% desde 2011 (ver: https://ustr.gov/countries-regions/americas/peru). Esto también permite entender por qué nuestra balanza en cuenta corriente es tan negativa con el gigante del norte: por las utilidades que remiten a sus casas matrices las empresas norteamericanas, pero también por los intereses que les pagamos por el servicio de nuestra deuda externa y por la infinidad de servicios que le prestan al Perú (asesorías, transporte, seguros, etc.) .

¿A lo hecho, pecho? No es de esperar que alguno de los tres candidatos a la presidencia que tienen posibilidades de acceder a Palacio, tenga siquiera las intenciones de revisar el TLC, pero sí sería interesante conocer sus opiniones sobre posibles políticas para intentar reducir o revertir ese desbalance en materia comercial. O, alternativamente, lo que es lo más probable, que estén contentos o que esas desfavorables tendencias los tiene sin cuidado por los motivos que fuere (quizá porque consideran que esa brecha se puede cubrir fácilmente con el ingreso de capitales foráneos). 

Los que consideran que hay que revertir la situación quizás propongan cambios en materia arancelaria (ciertamente inútil en las condiciones actuales), en la política cambiaria, de control de calidad, de exoneraciones o subsidios a los exportadores, etc.; los que están contentos seguramente argumentarán que los déficit son buenos porque estamos importando productos esenciales para nuestro desarrollo, especialmente maquinaria y equipo y todo lo que importamos de EEUU es mejor –y hasta más barato- que lo que podríamos producir en el país.

Como el tema que aquí es tan complejo y mi tiempo y capacidades no alcanzan para un análisis más profundo, sugiero que algún estudiante dedique su tesis a estudiar algunas de las diversas problemáticas asociadas al TLC con EEUU. Un tema clave, a nuestro entender, consistiría en analizar cuál es el impacto que las transacciones comerciales (bienes y servicios) y la inversión estadounidense han ejercido sobre el crecimiento económico general y, sobre todo, de los diversos sectores económicos del Perú y, algo más complejo, hasta qué punto contribuyeron a incrementar la productividad total de nuestra economía. La más reciente aproximación a este tipo de análisis ha sido realizada por Germán Alarco (véase: Nota 2). Ya más delicados son los problemas relacionados con la propiedad intelectual y los derechos que tienen las empresas transnacionales si sus ganancias son afectadas por leyes o acciones de empresas domésticas o del gobierno (ver artículo de Stiglitz: Nota 3).

Lima, octubre 10, 2015


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APÉNDICE: HOJA DE TRABAJO
EXPORTACIONES E IMPORTACIONES DE BIENES, PERÚ-EEUU (2003-2014)
(en millones de US$ corrientes)
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AÑOS    EXPORTACIONES IMPORTACIONES BALANCE      
Relaciones Comerciales de Perú con EEUU

2003            2.409                     1.699                    710
2004            3.702                     2.101                 1.601
2005            5.119                     2.309                 2.810
2006            5.880                     2.927                 2.954
2007            5.272                     4.120                 1.152
2008            5.813                     6.183                 -  370
Subtotal    28.195                   19.439                 8.756
PROM.          4.699                  3.240                     1.459
                                     ANUAL


2009           4.223                      4.919                 -  696
2010           5.243                      6.750              - 1.507
2011           6.605                      8.342              - 1.737
2012           6.418                      9.349              - 2.930
2013           8.127                    10.119             -  1.992
2014           6.077                    10.054             -  3.997
Subtotal   36.693                    49.533            - 12.840
PROM.          6.116                8.256                     - 2.140
                                     ANUAL


AUMENTO PORCENTUAL ENTRE AMBOS SEXENIOS:
2009-2014/
2003-2008                 30%                        155%                    ---
_______________________________________________
Fuente: Elaboración a partir de datos de la Oficina de Censos de EEUU
(www.census.gov/foreign-trade/balance/c3330.html).



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Exportaciones totales del Perú:  2003 a 2008 = US$ 100.763’; y de 2009 a 2014 = US$ 239.065’.
Importaciones totales del Perú: 2003 a 2008 = US$ 92.976’  ; y de 2009 a 2014 =221.170’.      
FUENTE: BCRP.


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¿Quién ganó más terreno?
1. % de exportaciones a EEUU del total de exportaciones peruanas:
2003-2008 = 28,0%                    2009-2014 = 15,4%                      ; Cambio en puntos porcentuales:   -  12,6pp
2. % de importaciones de EEUU del total de importaciones peruanas:
3. 2003-2008 = 20,9%                   2009-2014 =  22,4%                     : Cambio en puntos porcentuales:   +   1,5pp


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Balanza Comercial del Perú, 1999-2014. 
                                          Fuente: BCRP.       

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NOTAS:

1. En dos oportunidades hemos realizado el mismo ejercicio aquí presentado. Véanse los textos siguientes de la ‘serie’:
a. “Los Primeros Éxitos del TLC entre EEUU y Perú, 2008-2010”; julio 4, 2010 (www.jurgenschuldt.com/2010/07/los-primeros-exitos-del-tlc-eeuu-peru.html). Este texto, ciertamente arriesgado (ya que fue publicado a solo dos años de iniciado el TLC), mereció el siguiente comentario de Pedro Candela (probablemente un seudónimo) en este blog: “Profe, me sorprende que haga un análisis tan determinante de ganadores y perdedores a solo año y medio de la iniciación del TLC. ¿Dónde está su visión de largo plazo? Para sus alumnos no debe ser muy instructiva esta actitud tan cortoplacista”. ¿Qué pensará hoy ese severo crítico?
b. ”Un lustro del TLC con EEUU”; abril 28, 2014 (http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/lustro-tlc-eeuu-jurgen-schuldt-noticia-1725591). Este segundo artículo desató la ira de quienes negociaron el TLC con tanto esfuerzo y vale la pena leer sus argumentos, los que he incluido en su momento en este mismo texto en mi blog (www.jurgenschuldt.com/2014/05/un-lustro-del-tlc-con-eeuu-2009-2013.html).
2. Alarco, Germán (2014). “Evaluación comercial en una perspectiva comparada: Perú, Chile y México”, en Foro Público:  ¿Qué pasó a cinco años del TLC?. Lima, Red para la Globalización con Equidad / Universidad del Pacífico, noviembre 18 (www.redge.org.pe/sites/default/files/20141118%20PPT%20German%20Alarco%20TLC%20EEUU.pdf).
3. Stiglitz, Joseph. “Las corporaciones y su secreta toma de control”, en Project Syndicate,   mayo 13, 2015  (www.project-syndicate.org/commentary/us-secret-corporate-takeover-by-joseph-e--stiglitz-2015-05/spanish).
4. Acrónimos:
ATPA – LEY DE PREFERENCIAS ARANCELARIAS ANDINAS: 1991 A 5 AGO 2002.
ATPDEA – LEY DE PROMOCIÓN COMERCIAL Y ERRADICACIÓN DE LA DROGA: 6 AGO 2002 HASTA 30 ENE 2009.
TLC – TRATADO DE LIBRE COMERCIO – 1 FEB 2009 HASTA HOY.
TPP – ACUERDO DE ASOCIACIÓN TRANSPACÍFICO DE COOPERACIÓN ECONÓMICA, aún en negociación entre 12 países (Australia, Brunei, Chile, Canadá, EEUU, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam). Véase: Michael SMITH, “Siete cosas que necesita saber acerca del acuerdo comercial TPP”, en El Comercio (Portafolio), octubre 7 2015, p. B14).
                                                                                                                                 



20.10.14

¿Mejorar o reducir expectativas?

Germán Alarco

(Diario Uno, 17/10/2014, p.13)

 Los poderes económicos y mediáticos en alianza con consultoras e investigadores de algunas universidades privadas están en campaña. Quieren convencer a la Sociedad de que la flexibilidad laboral, la reducción de costos laborales y de impuestos son buenas para los trabajadores dependientes y en especial para los informales. Aducen que las remuneraciones, elevadas cargas sociales y tributos desalientan los niveles de contratación y de actividad económica. Tienen argumentos similares a los ofertistas que dirigieron la política económica durante el gobierno de R. Reagan (1981-1989). Sin embargo, aquí son más burdos ya que simplemente pretenderían elevar la rentabilidad del capital a costa del otro factor de la producción con el objetivo, al parecer, de promover la inversión privada.

Los empresarios se equivocan al insistir en el camino de debilitar más a los trabajadores -tal como se hace desde más de dos décadas- y el gobierno en repetir hasta el cansancio que la situación económica está mejorando para modificar las expectativas de la inversión privada. Ambos deben reconocer que el panorama futuro no se ve bien. Los precios de las materias primas estarían entre estancados y a la baja, las tasas de interés al alza, habría una probable salida de capitales adelantándose a que la FED comience a subir su tasa de referencia y habría que sumar, si se concretan los pedidos empresariales, menor demanda interna, reducción del tamaño y de la capacidad de gasto del Estado. La fórmula perfecta para que las metas de crecimiento para el 2015 se vaporicen rápidamente.

El gobierno y los empresarios deben cambiar hacia un discurso realista que relieve la función de un empresario en términos de su contribución a la creación e innovación de nuevos productos y procesos de producción (Schumpeter, 1967[1934]). Estas son funciones diferentes a las de un capitalista, rentista o gerente y se realizan con independencia de que los tiempos sean buenos o malos. Nos aproximamos a precios internacionales de los productos mineros anteriores al boom de 2007, pero también antes eran actividades rentables. Ya hemos señalado que las tasas de rentabilidad han caído, pero estas seguirán siendo superiores a los estándares internacionales. Hay muchos sectores internos y para la exportación no tradicional donde invertir, más aún con el apoyo de la depreciación de la moneda nacional

No hay razón para asustarse. Simplemente se debe recordar que las tasas de rentabilidad efectivas y esperadas suben y bajan y que los negocios deben continuar. Una mayor rentabilidad a costa de los trabajadores y sus derechos es política cortoplacista, ya que se agota sola por la falta de mercados o a través de la agudización de los conflictos sociales.

12.9.14

Competitividad Perú 2014-2015

Carlos Parodi

En varias entregas anteriores se ha planteado que los resultados económicos son solo un medio y no un fin en sí mismos.  Un país puede tener una “buena macroeconomía”, pero avances sociales limitados; desde mi punto de vista, a grandes rasgos ese es el caso del Perú. Las tareas pendientes más que estar en el campo económico propiamente dicho, se encuentran en el entorno dentro del cual evoluciona la economía. 

Hace una semana, el Foro Económico Mundial (en adelanta, WEF) publicó el Reporte de Competitividad Global 2014-2015; en el mismo, al igual que en los últimos seis años o más, queda clara la hipótesis anterior.  De acuerdo con el índice general de competitividad, Perú se ubica en el puesto 65 de un total de 144 países. A manera de referencia, los cinco primeros son: Suiza, Singapur, Estados Unidos, Finlandia y Alemania. De América Latina, los mejores ubicados son: Chile (33), Panamá (48), Costa Rica (51), Brasil (57), México (61), Perú (65) y Colombia (66). 

El WEF calcula la competitividad de un país a partir de 12 pilares, que se listan a continuación; para notar en qué estamos retrasados, coloco la ubicación que tiene el Perú para un total de 144 países. 

1. Institucionalidad: 118
2. Infraestructura: 88
3. Entorno macroeconómico: 21
4. Educación primaria y salud: 94
5. Educación superior: 83
6. Eficiencia en el mercado de bienes: 53
7. Eficiencia en el mercado laboral: 51
8. Desarrollo del mercado financiero: 40
9. Adopción de tecnologías: 92
10. Tamaño del mercado: 43
11. Sofistificación de negocios: 72
12. Innovación: 117

Note, estimado lector, que el principal factor que “defiende” el lugar 65 es el entorno macroeconómico (ubicación 21). Entorno institucional, educación (en los tres niveles), salud, adopción de nuevas tecnologías e innovación. En el informe también se cita que los factores más problemáticos para hacer negocios son: ineficiente burocracia gubernamental y corrupción; no son la inflación o la posición fiscal, por ejemplo. 

Más aún. Los doce pilares están subdivididos en una serie de otras categorías; coloco algunas que destacan y que explican la situación peruana, de un total de 144 países: protección de la propiedad intelectual (puesto 119), confianza en los políticos (131), independencia del poder judicial (124), favoritismo en las decisiones gubernamentales (100), crimen organizado (135), servicios policiales (137), calidad de las carreteras (102), calidad de la educación primaria (136), número de días para comenzar un negocio (101) y disponibilidad de científicos e ingenieros (113). En el lado positivo destaca la inflación (1, sí, ha leído bien), posición fiscal (17) y deuda pública (19).
Aunque parezca repetitivo, son los problemas de siempre; en la última década, parece que hemos aprendido a manejar la macroeconomía, pero en el resto, todavía nos falta mucho; existen aspectos en los que parece que no hubiéramos hecho casi nada. Entonces, si todos sabíamos esto, ¿por qué no se implementan las reformas que ataquen directamente los problemas centrales para ser competitivos? ¿Qué piensa usted, estimado lector?


8.9.14

Desaceleración en cifras

Carlos Parodi

Aunque ya no hay duda de la desaceleración en la que se encuentra la economía peruana, conviene precisar algunas cifras correspondientes al primer semestre de 2014, reportadas por el BCRP. 

En primer lugar veamos el cuadro 1 que muestra la variación del PBI en algunos sectores económicos. Los sectores primarios crecieron sólo 0.3%, mientras que los no primarios lo hicieron en 4.1%. Construcción, el hasta hace poco tiempo motor de la economía, creció 2.4%. La evolución económica no fue peor gracias al sector servicios, dentro del cual el sector financiero aumentó en 13.3%. Los resultados son claros: la desaceleración se explica por el PBI primario y dentro de los no primarios, por construcción y manufactura. El crecimiento de servicios de 6.1%, cuya ponderación en el total es 38.7%, “salvó” a la economía de una contracción del PBI. 

Cuadro 1
Variación porcentual del PBI Primer Semestre 2014

SECTOR
PONDERACIÓN
VARIACIÓN %
Agropecuario
5.3
0.0
Pesca
0.5
-4.2
Minería e Hidrocarburos
12.1
0.1
Manufactura
15.1
0.4
Construcción
6.9
2.4
Comercio
11.0
4.8
Servicios
38.7
6.1
PBI primario
21.1
0.3
PBI no primario
78.9
4.1
Fuente: BCRP (2014)

En segundo lugar, veamos el comportamiento de la demanda, es decir, ¿quién compra lo producido? Así veremos qué componentes se han detenido. El cuadro 2 presenta la información.

Cuadro 2
Producto Bruto Interno por tipo de Gasto
(variaciones porcentuales)


1T 2014
2T 2014
Demanda interna
4.0
2.2
Consumo Privado
5.1
4.2
Inversión Privada
0.9
-3.9
Consumo Público
9.8
4.9
Inversión Pública
7.9
-4.5
Exportaciones
3.0
-5.1
Importaciones
-0.7
-2.1
Fuente: BCRP (2014)

Tres factores explican el problema: inversión privada, exportaciones e inversión pública. La demanda interna y la externa (exportaciones) son los dos grandes componentes del gasto. El primero de ellos, luego de crecer 4.0% en el primer trimestre, solo lo hizo a 2.2% en el segundo; las exportaciones cayeron 5.1% en el segundo trimestre.Entonces, no podemos culpar sólo al entorno externo desfavorable de la desaceleración, pues gran parte de la explicación está en el lento crecimiento de la demanda interna, a pesar del enorme aumento en el crédito, tema tratado en una entrega  anterior. La inversión privada mostró una reducción en el primer semestre y ello no sólo depende de la evolución de los mercados externos, ciertamente desfavorable.¿Por qué entonces cayó la inversión privada? ¿Y la inversión pública? ¿Qué piensa usted amable lector? 

Modelo económico, rol y perspectivas de la minería

Germán Alarco
Presentación al XIII Congreso Nacional de Trabajadores de la Federación Minera del Perú

Resumen:
Se analiza el desempeño del PBI al primer semestre de 2014, considerando sus elementos explicativos y los tres conjuntos de medidas del gobierno para hacer frente a la desaceleración productiva. La segunda parte se orienta a realizar un balance de las aportaciones de la minería a la macroeconomía peruana. Al finalizar esta sección se muestra un comentario sobre sus posibles afectaciones y cómo estas deberían ser revaluadas. En la tercera sección se incluyen algunas perspectivas futuras sobre la minería, especialmente sobre de la evolución esperada de los precios internacionales. Por último, se bosquejan una serie de recomendaciones para coadyuvar a que los trabajadores del sector minero aporten a la construcción de un nuevo consenso sobre temas macroeconómicos y en cuanto al rol e importancia de su sector. Lo anterior, tomando en cuenta las necesidades nacionales, el medio ambiente y una adecuada relación con las personas.


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12.8.14

Ahora nuestra economía no está en desaceleración, sino en caída

Entrevista a Bruno Seminario realizada por Martín Gallardo Garrath para La República. 
Domingo 10 de agosto de 2014

Muchos de sus colegas lo consideran el economista más brillante del Perú. El profesor Bruno Seminario nos recibió en el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico y advirtió que si el modelo económico no deja de depender únicamente de las exportaciones estaremos cometiendo el mismo error que en 1970.

¿Cuándo comenzó la desaceleración de la economía peruana?

La desaceleración comenzó cuando empezaron a caer los precios internacionales. El punto de inflexión en el que desciende el nivel de crecimiento y la desaceleración comienza fue en mayo de 2012. Sin embargo, desde noviembre del año pasado, el Producto Bruto Interno (PBI) desestacionalizado inició su caída. Ahora ya no estamos en desaceleración, ahora estamos en caída. (Ver gráfico)

¿Qué factores propiciaron la caída de la producción?

Los precios internacionales comienzan a descender en el año 2012. Esto repercutió en nuestra economía de manera negativa. Si bien es un problema más complejo que incluye otras variables, básicamente se debe a esos precios. 

¿Considera que ya estamos en recesión?

Antes de que culmine este año se van a cumplir los requerimientos técnicos para considerarnos en recesión. Tienen que pasar seis meses de caída en el PBI desestacionalizado. 

¿Desde cuándo el PBI desestacionalizado está en negativo?

Desde noviembre de 2013 está en negativo. Cuando hablo de PBI desestacionalizado me refiero al PBI ajustado por fluctuaciones estacionales. Con esta medida se pueden computar las tasas de crecimiento de mes a mes. Este indicador está en negativo desde noviembre pasado.

¿Afirmaría que las medidas del gobierno para mitigar la desaceleración económica están siendo efectivas?

El gobierno ha dado tantas medidas que cuando me hablas de medidas no queda muy claro a cuáles te refieres (sonríe irónicamente). Las primeras que dictó no tuvieron ningún impacto porque básicamente se abocaban a reducir la tramitología. Eso repercute en el mediano o largo plazo, pero en el corto plazo no tiene impacto alguno. Las que probablemente repercutan son las que ha dictado recientemente, pero es muy pronto para que se sienta que se frena la desaceleración. Eso seguramente se sentirá entre el tercer y cuarto trimestre de este año si es que el gobierno actúa adecuadamente.

Entonces, ¿para el cuarto trimestre la economía peruana se recuperará?

Es altamente probable que la desaceleración económica se detenga en el tercer trimestre de este año y que la economía empiece a levantarse en el cuarto trimestre. La mejora dependerá en gran parte de que salga el proyecto Toromocho. 

¿Por qué Toromocho es tan importante?

Son 250.000 toneladas de cobre. Si esa mina no entra en operación en este año, la economía va a estar en problemas. Por el contrario, si empieza a operar en el último trimestre del año, la producción minera subirá y la economía se expandirá.

¿Depender tanto de un solo proyecto no es muy riesgoso para el país?

No porque es una mina que ya está en proceso de construcción y ahora está en pruebas. Ha tenido retrasos, pero la inversión ya terminó. Lo que falta es que comience a producir. Esa mina debería salir en el cuarto trimestre del año. Actualmente estamos produciendo 1.200.000 toneladas de cobre. Toromocho en plena capacidad implicaría un incremento del 25% de la producción total. Como son solo dos meses, el impacto será pequeño pero bastante producente.

¿Cree que la recuperación económica de Estados Unidos acreciente la desaceleración o según su parecer nos beneficiará?

Su impacto es un poco ambiguo. Por un lado puede que promueva la recuperación de las exportaciones no tradicionales. Pero también puede impactar negativamente porque si la economía norteamericana se recupera es probable que sus tasas de interés suban y que la inversión tienda a fluir a Estados Unidos.

¿Qué implicancia tendrá la evolución de la economía china en el Perú?

China está directamente ligada al precio de las materias primas y este está cayendo. Eso explica la desaceleración de su economía. El gran dilema es que la reactivación estadounidense puede hacer que China se recupere y los precios podrían aumentar. Si aumenta la demanda agregada de Estados Unidos, China también se verá beneficiada y si China se recupera, puede que incremente el precio de las materias primas. 

¿Cree que el ministro Luis Miguel Castilla ya le prendió velas a sus santos para que China se recupere?

No solo las velas, sino también ha sacado al Señor de los Milagros para que lo ayude (ríe). Si China no se recupera es altamente improbable que el precio de las materias primas lo haga. Cuando mayores son los precios, mayores son las utilidades de las empresas mineras y este aumento a su vez tiene un triple impacto. Primero es que las reinversiones crecen y eso incrementa la inversión privada. Justamente la falta de reinversión ha acrecentado la desaceleración económica. Lo segundo tiene que ver con el aumento de los cánones y el gasto público regional. Si el canon disminuye también lo hace el gasto público. Y lo último tiene relación con el ingreso del Estado. A mayores utilidades, mayores ingresos estatales.

¿Considera que el modelo económico es el más adecuado para sentar las bases del crecimiento prolongado en el largo plazo? 

No. Actualmente está muy concentrado en el sector primario exportador. Debemos diversificar la economía y sofisticarla más para poder ser sostenibles en el largo plazo.

¿Esto se conseguirá con el Plan Nacional de Diversificación Productiva?

El gran problema del plan es que es demasiado general. Dice que mejorará e igualará la producción en múltiples sectores, pero primero debe focalizarse en sectores específicos y eso les tomará entre cinco y seis años. Y para cuando esté listo ya habrá estallado el problema externo. 

¿El ministro Ghezzi peca de optimista con el plan?

Creo que el plan de Ghezzi es razonable, pero hay un problema con el tiempo de implementación. Creo que tendrá grandes efectos recién en cinco años.

7.8.14

¿Cómo crecer al 8% anualmente?

Germán Alarco

Revista Ideele, N° 241 agosto 2014

Normalmente a los críticos del actual modelo y gestión económica se les acusa de ser enemigos del crecimiento económico. Están totalmente equivocados, ya que una mayoría insiste en que la economía debe seguir creciendo, pero en armonía con el medio ambiente, con la sociedad y para un horizonte de largo plazo. Negar las virtudes del crecimiento económico sería ignorar su impacto positivo en la generación de empleo e ingresos para toda la población y en todo un conjunto de otras variables económicas. Asimismo, alcanzar progresivamente mayores niveles de ingreso sostenible, armonioso y más equitativo puede lograrse más fácilmente en momentos en que la economía crece más respecto de otras circunstancias en que crece menos, en épocas de estancamiento o crisis.

El ideal de crecer mejor es una pretensión universal y que encuentra espacio en las teorías sobre la libertad, el desarrollo humano y la sostenibilidad. No es un objetivo localista, aunque en cada momento y lugar se establecen denominaciones y variantes asociadas a un conjunto de enfoques, historia y correlaciones particulares. En el Perú es necesario retomar el esfuerzo de integrar una visión articulada de país con la de las diferentes regiones que lo conforman. A diferencia de algunas economías desarrolladas que no lo necesitan, aquí parece más claro que se requiere de un proyecto nacional explícito, que partiendo de la realidad transparente nuestras vocaciones y destino. Desafortunadamente, el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) creado para coadyuvar a esta perspectiva no juega rol alguno en este gobierno.

La estrategia económica actual que enfatiza en la extracción de materias primas, la construcción y los servicios no parece conducir a buen puerto. La economía cada vez crece menos respecto de lo ocurrido años atrás. Las autoridades han reconocido el problema con mucha tardanza. Su diagnóstico y las recomendaciones de política están desenfocadas, respondiendo a los intereses de los grupos de poder económico y mediático. La desaceleración se resuelve, según ellos, con menos tramitología, menos regulación ambiental y reduciendo costos laborales.

Estos grupos obtuvieron en 2013 muchas ventajas, incluyendo una nueva ley de expropiación anticonstitucional. Ahora se procesan otras medidas a su favor y siguen insistiendo en más desregulación. El gobierno está en definitiva capturado y acorralado por éstos, aunque carece de una visión integradora y homogénea. Dentro de este se habla de la diversificación productiva (en realidad exportadora) pero el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) insiste en la vieja estrategia de crecer con base a los sectores extractivos y a las asociaciones públicas privadas (APPs). A pesar de todo lo anterior, las nuevas medidas económicas al igual que las anteriores serían entre inútiles o marginales para resolver el problema de desaceleración que enfrenta la economía peruana.

Estrategia agotada

Con independencia de si nos referimos al crecimiento del PBI con base 1994 o 2007 la economía crece menos desde 2010 a la fecha. Entre 8.5% y 9% anual al inicio de ese periodo hemos pasado al 4% anual en el primer trimestre del 2014. El crecimiento está a la mitad de antes. Para el cierre del año, tanto el MEF como el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), han reducido sus proyecciones hasta ubicarlas en 5.5%. El Banco Mundial, en su último reporte de junio, proyecta un crecimiento del 4% para la economía peruana mientras que otro banco de inversión internacional señala una tasa del 4.2%, por debajo de nuestras proyecciones de alrededor del 4.4% en abril de este año.

La primera explicación de este menor crecimiento se encuentra en el desempeño negativo del sector externo. En los primeros cuatro meses del año la balanza comercial fue deficitaria. Las exportaciones en dólares corrientes han caído hasta abril en 10.9% y las importaciones en 1.6% con respecto al mismo periodo del año anterior. En términos reales, las exportaciones son similares a las del mismo periodo de 2013 reflejando que la caída en la demanda viene desde afuera por menores precios internacionales. En mayo se agravó la caída incluyendo a un segmento de las exportaciones no tradicionales. Si bien ahora las importaciones decrecen, antes hubo una importante filtración de demanda interna hacia el exterior cuando las importaciones reales aumentaron 24% en 2010 y tuvieron tasas muy superiores al crecimiento del PBI en 2011 y 2012 de 9.8% y 10.4% respectivamente.

La caída del tipo de cambio real como resultado de la política del BCRP es el origen de este fenómeno que también afecta negativamente a las exportaciones no tradicionales y a todos los productores nacionales que enfrentan la competencia externa. Asimismo, la reducción progresiva del programa de adquisición de bonos (tapering) de la Reserva Federal norteamericana (FED) es un factor que ha promovido la salida de capitales de corto plazo. La cuenta corriente de la balanza de pagos tuvo en el primer trimestre un déficit equivalente al 6% del PBI, mientras que el estándar internacional máximo es del 4%, financiado por la entrada de capitales de largo plazo y los errores y omisiones (2.3% del PBI) que corresponden a buena parte de los ingresos de la minería ilegal, el narcotráfico, la repatriación de capitales, el contrabando, las operaciones externas de la delincuencia organizada y el lavado de dinero.

Llama la atención que el menor crecimiento económico se produjo en circunstancias en que la inversión privada y la inversión bruta fija aumentó su participación en el producto con un record histórico en 2013, sólo superados por los niveles totales observados en 1981-1982 y 1957. Estos niveles records de la inversión privada se produjeron precisamente cuando los grupos de poder económico y mediático señalaron que el gobierno realizó una serie de acciones (mismas que detallaremos más adelante) que afectaron las expectativas empresariales. En 2013 la inversión bruta fija fue 27.3% del PBI respecto de 25.1% en 2010. De esta forma, el menor crecimiento no puede ser explicado por menores niveles de inversión, ya que estos aumentan en los últimos años como proporción del producto. Sólo en primer trimestre de 2014 hubo una ligera reducción en su participación respecto del PBI.

Sin embargo, debe señalarse que como resultado de la caída de los precios de las exportaciones de materias primas, la inversión extranjera directa y los créditos de largo plazo asociados se han reducido significativamente generando un menor crecimiento en la inversión privada en general. Por otra parte, como resultado de la mayor propensión a importar y la menor propensión a consumir se han reducido los encadenamientos e impactos de estas variables sobre la demanda y la producción. Entre 2010 y 2013 la propensión a importar ha pasado de 21.6% a 23.1% del PBI. Por este factor se perdió 1.3 y 1.5 puntos porcentuales del PBI en 2012 y 2013. La reconcentración del ingreso a favor del excedente de explotación en contra de la participación de las remuneraciones en el producto también ha contribuido a la desaceleración. Esta reduce la propensión a consumir promedio, el consumo privado y la demanda. Si se mantiene la participación a niveles de 2010, entre 2011 y 2013 se habría perdido potencial de crecimiento por 0.8, 1.3 y 1.2 puntos porcentuales del PBI respectivamente.

Placebos inútiles y peligrosos

A pesar de que la información estadística en diciembre de 2012 era clara en mostrar una fuerte caída en la demanda externa y por consiguiente de las exportaciones, los grupos de poder señalaron en coro que la desaceleración se debió a la pérdida de confianza empresarial que redundó en una caída de la inversión privada. La equivocada iniciativa del Ejecutivo de rescatar a REPSOL, la norma sobre la comida saludable y otras excusas menores, fueron los pretextos para acorralar al gobierno que entró a su juego. Las encuestas empresariales del BCRP y otras privadas fueron útiles después para confirmar estos argumentos falaces.

A partir de ahí se implantaron todo un conjunto de medidas para dizque facilitar la inversión privada, sin cambio alguno que acompañara una razonable simplificación de trámites. Se pudo reemplazar menos tiempo para los trámites por más recursos presupuestales, técnicos y humanos, pero no se hizo. Se redujeron los plazos y procesos para los análisis ambientales y los procedimientos para la certificación de ausencia de restos arqueológicos que fueron sus principales blancos. También se asignó nuevas funciones a INDECOPI para sancionar funcionarios públicos que retrasaran las decisiones del sector privado, distrayéndolo de sus funciones principales y se aprobó, entre otras, una nueva ley de expropiaciones a todas luces anticonstitucional que añadió causales por encima de lo anotado en la Carta Magna, consideró como beneficiarios a la APPs, otorgó 69 declaraciones a proyectos específicos sin mayor análisis y vulneró el derecho a la defensa de las personas afectadas. Mientras tanto, a pesar de todo esto, la economía continuó desacelerándose.

En 2014 la tramitología medio ambiental, el ordenamiento territorial y la zonificación económica-ecológica, todos los organismos reguladores sectoriales incluido INDECOPI, OEFA y SUNAFIL son los principales enemigos de la inversión privada. En cuanto a los reguladores, en algunos casos se reduce a la mitad la magnitud de sus multas, en otros se dispone que orienten a los infractores en lugar de sancionarlos y para todos se eliminan los ingresos por multas como ingresos propios, eliminando los incentivos a fiscalizar. También se elimina la capitalización de los intereses a las personas naturales y jurídicas con deudas tributarias entre 1998 y 2005, negándose el gobierno a informar quienes serían los beneficiados con el nuevo régimen. Se otorga estabilidad tributaria entre 12 a 15 años a nuevos proyectos extractivos grandes y medianos, entre otras normas. Ya han anunciado que van por más, ya que pretenden flexibilizar la ley de seguridad en el trabajo para reducir los “sobrecostos laborales”. Asimismo, disminuir las atribuciones de las municipalidades para promover la instalación masiva de antenas de recepción-envió de señales para celulares. No tienen límite, lo quieren todo para ellos y menos Estado para todos.

Integrando el rompecabezas

Es poco probable que todas estas medidas logren el objetivo deseado. Están desenfocadas. El problema principal es de reducción de la demanda e ingresos y se está actuando por el lado de la oferta. La caída en la demanda externa, la elevada propensión a importar, los mayores niveles de concentración y desigualdad, el aumento de la relación capital/producto y la reducción del multiplicador de los componentes exógenos de la demanda no se resuelven con las medidas económicas que se vienen implantando desde 2013 a la fecha. Asimismo, se olvida que la inversión privada orientada a los sectores extractivos no va a reaccionar positivamente hasta en tanto se recupere la demanda y los precios externos. Sin un mejor escenario para la economía internacional los impactos serían entre inútiles y marginales.

Este diagnóstico de corto plazo elude el fenómeno de la trampa de ingresos medios que parece comenzar a estar presente en la economía peruana. Omite la presencia significativa de la enfermedad holandesa que afecta a los sectores exportadores no sujetos al auge y a toda la producción local competitiva de las importaciones. Tampoco discutimos, como lo hemos hecho en otra oportunidad, si el modelo genera desarrollo sostenible cuando los temas ambientales están en un lugar secundario de la agenda o cuando nadie se preocupa de la reposición de reservas probadas de los minerales e hidrocarburos que se extraen. Ni se comenta las fuerzas centrífugas del crecimiento asociadas a la elevada heterogeneidad estructural y  la reducida generación de empleos de calidad.

Hay que hacer frente a los problemas de corto plazo con una perspectiva de mediano y largo plazo. Para esto se requiere concretar una visión colectiva de país orientada a que mantengamos nuestro alto dinamismo económico mejorando continuamente la competitividad y los eslabonamientos productivos para elevar las condiciones de vida de toda la población, erradicar la pobreza, crear oportunidades de desarrollo integral y reducir las desigualdades que dividen a los peruanos. Se debe diversificar la estructura productiva y aprovechar el potencial de nuestro territorio megadiverso agregando mayor procesamiento y contenido tecnológico a nuestros productos con respeto al medio ambiente y a las comunidades; minimizando la huella ecológica y considerando siempre a las generaciones futuras (CEPLAN, 2012). El detalle de los programas concretos rebasa los alcances de este artículo.

En el corto plazo el conjunto de medidas de política económica es más o menos obvio. Se requiere de un mayor crecimiento de la inversión pública a la par que se eleva el multiplicador del gasto al reducir la propensión a importar. La política monetaria anticíclica debe activarse evaluando de manera continua si surgen burbujas en los mercados de valores y activos y si se elevan los márgenes de comercialización y ganancia que generen presiones sobre los precios. Es indispensable elevar la remuneración mínima vital en 10%. Ya se han dado muchos argumentos al respecto y no debe olvidarse que esta aumentaría el PBI en alrededor del 0.7 puntos porcentuales en 2014. Conjuntamente con esto es necesario que el BCRP aplique una política de compra de divisas para que el tipo de cambio real sea progresivamente más alto. EL BCRP e INDECOPI deben estar atentos y trabajar conjuntamente.

¿Quiebre a la vista?

Desafortunadamente el fracaso de la estrategia gubernamental y de los grupos de poder estaría a la vista. La economía peruana no abandonaría el sendero de la desaceleración, que esperemos sea suave. Obviamente este escenario podría variar dependiendo principalmente de lo que ocurra en la economía internacional y en segundo término en el Perú. Por el lado externo, todavía las noticias cambian día a día entre positivas y negativas. La caída del 2.9% del PBI real de EE.UU. del primer trimestre de 2014 fue un baldazo de agua. Sin embargo, las noticias posteriores en cuanto a generación de empleo son positivas, aunque la manufactura norteamericana continúa con problemas. En el frente europeo la situación estuvo estacionariamente negativa, pero se prevé alguna mejora como resultado de la reducción de las tasas de interés del Banco Central Europeo en junio para limitar las presiones deflacionarias. En China y los países asiáticos no hay variaciones respecto del escenario previsto a mediados del semestre.

A pesar de que el panorama internacional a nivel agregado no se ve mal, las perspectivas en cuanto a la demanda y a los precios de nuestros productos de exportación no es positivo. Los expertos internacionales señalan que hay un problema de sobreoferta en el corto y mediano plazo con relación al cobre. Al respecto, la cartera de proyectos de inversión en el sector minero del Perú enfatiza en este producto, razón por la cual no se esperaría que estos proyectos se vayan a concretar en el corto plazo. La tendencia en cuanto al precio internacional del oro y la plata es descendente y no se avizora fenómeno alguno que vaya a modificarla. Una tendencia similar parece preverse para el hierro, plomo, zinc y el gas natural. En el caso de los productos no tradicionales el desempeño futuro de los productos agropecuarios es positivo, contrarrestado por la hasta ahora menor demanda de los textiles y confecciones, químicos, productos mineros no metálicos, productos sidero-metalúrgicos y joyería. Este panorama no es positivo para que se alienten nuevas decisiones de inversión vinculadas a todos estos productos ni para que se inicie la ejecución de los proyectos actualmente en cartera.

La otra apuesta del gobierno es por las APPs. Durante el primer semestre del año se ha concretado la asignación de dos proyectos emblemáticos: Línea 2 de Metro de la Ciudad de Lima y el Gasoducto del Sur Andino que totalizan un poco más de US$ 13,000 millones. También está el Proyecto de Modernización de la Refinería de Talara por US$ 3,500 millones, pero donde todavía no hay luces sobre el financiamiento integral del mismo, otras incertidumbres importantes y problemas pendientes sin resolver. Hay también diversos proyectos en el sector salud, educación y otros de menor cuantía. En cuanto a los dos primeros no hubo la transparencia necesaria, hay objeciones sobre los montos de inversión involucrados que se juzgan excesivos y sobre sus diseños técnicos. Sin embargo, es obvio que todos generarán derramas internas en las diversas regiones donde se ejecutarán y a nivel nacional. Aunque no se debe olvidar que los tres serán ejecutados por empresas internacionales, tienen elevado contenido importado y un periodo de implantación de alrededor de tres años. No discutimos aquí si los dos primeros proyectos podrían ser mejor ejecutados como inversión pública, los efectos distributivos, riesgos fiscales e impactos sobre el endeudamiento público al ser ejecutados bajo la modalidad de APPs.

El otro tema donde el gobierno ha realizado anuncios es la implantación de una estrategia de diversificación productiva. A finales de mayo presentó el Plan Nacional de Diversificación Productiva (PNDP) para consulta pública y en julio estuvo afinándolo para lanzarlo oficialmente. Probablemente este tema y el relativo a las APPs serían los ejes centrales del discurso de 28 de julio. Efectivamente el PNDP es un avance conceptual significativo. Sin embargo, llama la atención su desvinculación respecto del MEF. También falta su articulación respecto de otros temas y su desvinculación con la realidad. No sólo minimiza el rol de las empresas existentes sino que se olvida que los actuales niveles del tipo de cambio real y la política cambiaria contrarrestaría fácilmente los esfuerzos que se desplieguen. Se olvida también de la falta de perspectiva estratégica del Estado, de su desintegración y asimetría que no son buenos activos al proyecto. Se equivoca cuando todas las políticas son por el lado de la oferta, olvidándose de la demanda y la mejora de los ingresos de la población. En lo positivo, se prepararían muchos estudios relevantes pero no se esperaría impactos reales –si hay constancia- hasta el 2016.

Panorama social y político

Si la economía peruana no recupera las tasas de crecimiento anteriores se agudizarían las tensiones sociales y políticas. Los grupos de poder económico y mediático insistirán en más medidas que los beneficien con el argumento de que estas contribuyen al bienestar colectivo. Para ellos, todavía hay mucho por hacer desregulando la economía y reduciendo “sobrecostos” especialmente laborales y ambientales. Sin embargo, no se deben olvidar que muchas de estas medidas fortalecen el poder del gobierno nacional y reducen espacios para los regionales y locales. Intentan crear una nueva institucionalidad que afecta a la anterior. Ante esto, el gobierno intentaría mitigar los niveles de conflictividad a través mayores recursos para los programas sociales y/o acudir a un mayor control social. La puerta a un régimen más autoritario y represivo está más abierta que antes. La combinación entre pan y garrote dependerá de su capacidad de gestión y la disponibilidad de recursos públicos que podrían ser mellados en la medida que el gobierno fuera más concesivo con los grupos de poder. No obstante, hay muchos ejemplos internacionales donde hasta la disminución de las tasas del impuesto sobre la renta no han promovido mayores niveles de inversión privada y crecimiento económico. La reacción de parte de la Sociedad Civil, segmentos de la población organizada fuera de Lima, gobiernos regionales y locales y de los trabajadores en particular sería inevitable.

Otra vez más la economía y sociedad estarían en medio de una tormenta, quién sabe de qué magnitud, provocada por los grupos de poder económico y mediático cuyas pretensiones desequilibrarían por un gobierno sojuzgado a sus intereses el siempre frágil equilibrio de poderes en el país. Estamos al inicio de un sendero en que todos pierden y nadie gana. Ni más inversión privada, menor crecimiento, menores ganancias, menor aumento del empleo y de los ingresos, menor reducción de la pobreza, entre otros problemas. Hay que retomar el objetivo del crecimiento económico bajo una nueva perspectiva. Es poco probable que el gobierno nacional actual quiera o pueda liderar un cambio de este panorama. Transformar la estructura productiva y económica en un entorno de menor crecimiento o estancamiento es también más complejo y tampoco hay garantía de éxito. Por el momento, hay que contribuir a crear más conciencia de la realidad y actuar con los instrumentos que nos proporciona la democracia.


Ante este panorama es imprescindible procurar un nuevo balance que sin reducir la importancia estratégica de contar con mayores divisas otorgue más espacios al mercado interno. Se requiere más y un mejor Estado, no menos de acuerdo a lo que se vislumbra a nivel internacional. La dos últimas grandes crisis económicas internacionales en este siglo y el anterior son ejemplos en contra de la desregulación de los mercados. Se debe otorgar una mayor participación en la distribución de los ingresos a los perceptores de remuneraciones y a los ingresos de los independientes, de forma tal que se eleve el multiplicador del gasto tal como proponen los economistas postkeynesianos. Hay que procurar mayores espacios para los micro y pequeños empresarios de las regiones acompañando a los grandes productores. La mayor concentración y desigualdad no son buenos ingredientes para el crecimiento económico, mismo que ahora debe realizarse con respeto al medio ambiente y a las generaciones futuras. Todo esto es difícil, pero no una utopía. En los años cincuenta y sesenta del siglo pasado el mundo, incluido el Perú, caminó por este sendero. Sin embargo, a diferencia de esas épocas del capitalismo depredador ahora debe acompañarse por un gran énfasis en el medio ambiente y la sostenibilidad (4/7/2014).