3.12.14

¿Qué podemos esperar del año 2015?

Carlos Parodi


Se acerca fin de año y pronto comenzarán los innumerables pronósticos de los analistas respecto al año 2015. Como ocurre todos los años, a lo largo de 2015, irán ajustando sus proyecciones en un sentido u otro, pues ocurren hechos que no estaban previstos. 

En general, los economistas no somos acertados haciendo proyecciones. Basta revisar cualquier proyección de fines de 2013 y luego ver lo que realmente ocurrió en 2014. Pienso que nos falta  humildad, pues nadie es capaz de ver el futuro, que por definición es incierto. Lo único que podemos ver son tendencias que seguirán así, solo si se mantiene el escenario existente en el momento de la proyección.  Lo mejor es trabajar sobre la base de escenarios distintos. 

Por esa razón cuando se hace una proyección se “asumen” escenarios para la evolución de otras variables. Por ejemplo, podemos decir que la economía peruana crecerá alrededor de 5% siempre y cuando entren en funcionamiento los proyectos mineros previstos y exista demanda por lo que producirán. Sin embargo, muchas variables no son controladas por los diseñadores de política económica, por lo que hasta la proyección más seria tiene casi la misma probabilidad de acertar que de fallar.  A pesar de ello, ya se anuncia que ciertos proyectos mineros, como Toromocho y Las Bambas no entrarían en funcionamiento en los tiempos que el gobierno espera y usa para sus proyecciones. Solo ese factor ya debería llevar a revisar a la baja la proyección de 2015. 

Dicho esto y observando lo que ocurre hoy, tanto dentro del Perú como en el exterior, ¿qué podemos esperar? Comencemos con el ámbito externo. En primer lugar, Estados Unidos ya terminó con su programa de estímulo económico, en un proceso conocido como “tapering”. Más aún, el consenso del mercado es que la tasa de interés en los Estados Unidos suba hacia medidos de año. En segundo lugar, una eurozona con problemas de deuda y déficit fiscales no resueltos. En tercer lugar, un crecimiento de China que fluctuará entre 7% y 7.5%, de acuerdo con los especialistas. En otras palabras, un crecimiento mundial mediocre y menor al esperado. 

En América Latina, si nos guiamos por las últimas proyecciones presentadas por el FMI en octubre de este año, se espera un crecimiento de 2.2% en 2015, luego de crecer 1.3% en 2014. Perú crecería 5.0%, mientras que los gigantes de la región, México y Brasil sólo lograrían tasas de 3.5% y 1.4%, respectivamente.   Panamá sería la economía de mayor crecimiento en la región.  América Latina enfrentará una mayor volatilidad externa y un acceso al financiamiento más caro. 

Si a eso le sumamos los problemas políticos dentro del Perú y la casi nula posibilidad de implementar reformas para lograr el “crecimiento con inclusión”, es probable que en 2015 tengamos “más de lo mismo”. El tema se complica por razones preelectorales que llevan a que los inversionistas suelan postergar sus decisiones hasta conocer al nuevo gobierno. Un problema adicional destacará en 2015: la brecha externa.  

La brecha externa se define como el exceso de importaciones sobre exportaciones. ¿Qué ha pasado? Pues que las exportaciones han caído por la desaceleración de China y los problemas en la eurozona y Estados Unidos y las importaciones se han mantenido creciendo gracias a la mayor demanda interna sostenida en el aumento del crédito interno. Las personas obtenemos créditos (sea vía tarjetas o cualquier otro tipo de préstamo) y con eso compramos bienes que, en su gran mayoría, son importados. 

No me animo a brindar cifras estimadas. Lo único que busco es notar que el escenario no se ve tan favorable. ¿Tendremos capacidad de reacción? ¿Se destrabará la situación política? ¿Qué pasará en el contexto externo? ¿Qué piensan estimados lectores? 

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